Durmiendo con nuestros hijos

Hoy me gustaría hablar un poco del colecho, no soy una gran experta porque no he practicado un colecho 100% auténtico, no tenemos por costumbre poner a nuestros hijos a dormir con nosotros, pero sí he practicado (y mucho!) un colecho ocasional. Y pienso que es precioso compartir la cama nos nuestros hijos, estar juntitos juntitos, sentirles respirar, cómo descansan plácidamente, ajenos a todo, acurrucados al lado de papá y mamá. Durante cuánto tiempo, cuántos años, podremos disfrutar de estos momentos?

Sé que hay opiniones muy diversas en cuanto al colecho, corrientes que lo apoyan como indispensable y corrientes que lo desaconsenjan de manera prohibitiva. Como siempre, yo defiendo la libertad de cada uno, creo que no hay cosas buenas ni malas en la crianza, cada uno tiene su propio estilo con sus peculiaridades dependiendo de unos ideales, pero pienso que lo mejor es aquello que mejor te funciona, aquello que te permite tener un equilibrio en tu relación con tus hijos y tu día a día, además estas acciones pueden ser cambiantes porque nuestros hijos también evolucionan y pasan por diferentes etapas. Así que debemos olvidarnos un poco de aquello que nos dicen o que leemos, de las pautas cerradas, y actuar por instinto, qué es lo que más le gusta a tu hijo? Con qué métodos o trucos te sientes más cómoda?
Con mi hijo que ahora tiene cerca de 3 años, no quise hacer colecho, pensaba que si lo metía en mi cama ya no lo sacaría y adiós a dormir con mi marido hasta quién sabe cuándo. Qué equivocada estaba…..
Lo que hubiera conseguido es dejar de levantarme cada hora y media para darle el pecho, dejar de caminar una hora por el comedor para que el peque se durmiera otra vez, dejar de sufrir porque al dejarlo en su cuna se despertara (que es lo que solía hacer) y volver al paseo por el comedor….
Seguro que hubiera conseguido que los dos durmiéramos más horas seguidas y mejor, pero no quise probarlo….
Al final cuando ya tenía 8 meses lo tuve que hacer por necesidad, ya que en las vacaciones dormíamos en una cama los tres, y cuál fue mi sorpresa cuando se despertó sólo una vez, tenía el pecho cerquita y en seguida siguió durmiendo hasta la mañana siguiente.
Entonces pensé: Pues será que el colecho realmente funciona para descansar mejor por las noches? Y sí, era cierto!
Una vez llegamos a casa empecé a flexibilizar, lo ponía en su cuna pero si se despertaba lo llevaba a mi cama o me quedaba con él y ya dormíamos hasta la mañana juntos, o si me despertaba yo lo llevaba de nuevo a su cuna. Según iba la noche pues iba haciendo…
Ahora ha pasado el tiempo, va camino de los 3 años y aún hay noches (como hoy por ejemplo) que me despierto con él por la mañana, si se despierta durante la noche a veces viene a nuestra habitación y se mete con nosotros en la cama, hay veces que casi ni me entero y lo veo ahí durmiendo como un angelito cuando me despierto por la mañana. La verdad es que esa sensación no tiene precio, y la verdad es que pienso que ningún padre debería perdérsela.
Con la niña fue todo al revés, practiqué el colecho voluntariamente desde que nació durante los dos primeros meses, se despertaba, le daba el pecho sin levantarme y se volvía a dormir tranquilamente. A los dos meses empezó a dormir toda la noche y la pasé a su cunita y hasta el día de hoy que ya tiene 14 meses, duerme plácidamente en su cuna todas las noches y normalmente hasta la mañana no se despierta.
Mi hija es una muestra de que aunque practiques el colecho no quiere decir que luego no sepan dormir solos, ella dormía con mamá de recién nacida y pasó a dormir sola porque ella así lo necesitaba.
Yo tengo la muestra en casa de que cada niño es diferente y lo que funciona a uno no tiene por qué funcionar al otro, incluso siendo criados por la misma madre y en el mismo ambiente.
Así que por qué limitarnos en nuestras creencias, por qué aplicar las mismas técnicas en todos los niños, por qué imponer estilos de crianza cerrados….
Lo mejor es adaptarnos a las necesidades del niño, debemos tener una mentalidad abierta a los cambios, no hay una receta infalible, simplemente dejémonos llevar por el momento y sigamos siempre lo que nosotras como madres, pensamos que es mejor para aquellos que más queremos: nuestros hijos.

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2 respuestas a Durmiendo con nuestros hijos

  1. ¡Viva la libertad!
    Yo creo, como vos, que hay que hacer lo que se siente y lo que se puede. Nada de imposturas.
    Nosotros estamos en el mismo entredicho con el colecho en este momento.
    Nuestra hija duerme divina en su cama, en su cuarto, desde los 4 meses. Pero algunas noches, cuando está enfermita, se despierta re quejosa y no se quiere volver a su cama. Se quiere quedar con nosotros.
    A veces nos ataca el pánico… ¿volverá a su cama? ¿O perderemos nuestra preciada privacidad de pareja hasta quien sabe cuándo?
    Por ahora, la cachorra nos sorprende haciendo lo mejor para todos 🙂
    Que a veces mimos y que a veces su cama…

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    • Comparto tu grito viva la libertad!
      Gracias por leerme! Yo también te sigo! Yo siempre digo: paciencia, crecen muy rápido y todo esto desaparecerá, quizás luego lo echaremos de menos…. Al menos no tener que arrepentirnos de no haber hecho lo que sentíamos

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