El cambio del segundo hijo

Parece que las madres primerizas nos convertimos en unas neuróticas, esclavas del reloj, no podemos saltarnos nada con nuestro primer bebé, vivimos un poco agobiadas, nos convertimos en seres estrictos, no vaya a haber una hecatombe por retrasarnos media hora que le toca comer (podemos decir hacer la siesta, dormir, merendar, el biberón, el baño, todo lo que se nos ocurra).

Esta fiebre pasa con el segundo hijo, sí, sí, parece imposible pero algo cambia en nuestra mente

Últimamente lo he comentado con varias madres que han tenido su segundo bebé, y a todas les pasa lo mismo, yo me he plantado en dos, pero imagino que es exponencial, con cada hijo de más, preocupación de menos.

No quiero decir con esto que no los queramos, que no tengamos interés en ellos, que no nos preocupe lo que les pueda pasar, no es nada de eso, pero sí es cierto que nos flexibilizamos, puede ser que sea por experiencia, ya hemos pecado una vez y sabemos que no pasa nada si el niño come a las 12.05 h, o puede que sea por falta de tiempo, con dos ya no tenemos tooooodo el tiempo del mundo para dedicarle, tenemos que repartir atención.

Ejemplos en los que yo he notado esta “tranquilidad” llamémoslo así, con Niña en comparación con Niño:

– Hora de la siesta: Niño tenía que hacer su siesta al mediodía fuera como fuera, lo acunaba, le daba teta, lo llevaba a pasear con el carrito, lo llevaba en coche si era necesario, pero tenía que hacer su siesta porque si no, estaría muy cansado y no se encontraría bien. Niña hace su siesta por la mañana y por la tarde, si se duerme que duerma y si no, pues ya se dormirá antes por la noche, esas caminatas porque el niño tiene que dormir, pasaron a la historia.

– Hora de la comida: Me pille donde me pille Niño tiene que comer a su hora porque si no luego se le trastocan los horarios, se le atrasa todo, pierde el hambre, todo lo que se me pudiese ocurrir… Niña tiene unos horarios, pero flexibles! si duerme, si juega, si estamos fuera, pues ya comerá un poco más tarde, que le alimentará igual!

– Hora del baño: Las 20:00 era la hora del baño de Niño, inamovible, a esa hora teníamos que estar en casa para bañarlo relajaditos, darle la cena e intentar dormirlo, estuviésemos donde fuera, recogíamos los bártulos y pa casa! Niña también tiene horario de baño flexible! Bueno ahora más bien los dos, porque los baño juntos para eso de ahorrar esfuerzos. Y lo más importante: si un día no la baño (porque por tiempo ya me resulta imposible o porque se ha dormido), ¡no pasa nada! La puedo bañar al día siguiente por la mañana o incluso esperar a la tarde sin que coja ninguna infección!

– Introducción de alimentos: Cuántas veces le dije a mi suegra: esto no se lo des, que aún no lo puede comer… seguía el calendario de introducción de alimentos a rajatabla, hasta los meses exactos no se me ocurría introducirle nada nuevo…. Ahora no es que no haga caso de las recomendaciones evidentemente, pero si le damos a probar un poquito de algo que le toca de aquí a dos semanas pues tampoco se acaba el mundo, digo yo vamos.

– Inicio de la guardería: Ese paso me costó una barbaridad con Niño, me sentía fatal, sufría muchísimo porque lloraba, estaba muy preocupada por su adaptación… Niña empieza el día 15 y estoy muy contenta porque sé que va a disfrutar, aprender, compartir, sí que tengo un puntito de preocupación por la adaptación, pero estoy muy tranquila porque sé que es algo bueno para ella.

– Visitas a urgencias: Sigo siendo propensa a llevarles al médico cuando veo algo raro “por si acaso que le echen un vistazo que no cuesta nada”, pero las visitas a urgencias porque tiene fiebre, porque vomita pues ya se redujeron… Si Niña tiene fiebre le doy antitérmico y a ver cómo evoluciona, según como vaya claro que visitamos al médico, pero si la cosa no va a más pues me ahorro esas carreras a urgencias!

Y así, nos echamos unas risas con otras mamás cuando vemos lo que hemos llegado a cambiar! Ahora sí soy una malamadre… Y vosotras? Os ha pasado lo mismo? Qué actitudes os han cambiado con el segundo hijo?

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2 respuestas a El cambio del segundo hijo

  1. Pues nada, veo que se confirman mis sopechas jejeje
    Justo a esto me refería… los valores siguen siendo los mismos pero nuestra manera de actuar con ellos cambia irremediablemente.
    Muy bueno el post, me ha gustado mucho 🙂

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