El nacimiento de Niño (parte I)

El domingo hará 3 años que Niño llegó a nuestras vidas, vino a lo grande, en día festivo, 12 de Octubre, y en el día que salía de cuentas, así que nació a las 40 semanas exactas.

Creo que es un buen momento para recordar cómo fueron aquellas veintitantas horas que esperaba con tanto anhelo, y que deseé que hubieran pasado más rápido. Vamos allá!

Eran las 5 de la mañana del 11 de Octubre de 2011, no recuerdo en qué día cayó, creo que en martes, y de repente me desperté porque un pinchazo me había atravesado, era la primera contracción dolorosa que tenía, así que fui al baño y vi que estaba expulsando el tapón mucoso. Me volví a la cama y fui aguantando los pinchazos, ya que eran bastante separados en el tiempo. A las 7 me levanté y le dije a Marido, prepárate que creo que este ya está en camino, pero como las contracciones eran muy irregulares pues él se fue a trabajar y yo me quedé en casa esperando. A las 9 llamé al teléfono de urgencias de mi ginecólogo (por privado) y le pregunté que qué hacía y me dijo que ante la duda me acercara al hospital que mirarían cómo iba la cosa. Así que llamé a Marido para que me viniera a buscar.

Aparcamos un poco mal delante de la puerta y entramos. Nos llevaron a la sala de monitores, me desnudé, me pusieron las correas y me hicieron un tacto. Malas noticias: aún no estaba de parto, contracciones muy irregulares, dilatación 1 cm. Así que mejor te vas para casa porque aquí se te hará muy largo, eso me dijeron. Pues hala, vístete y pa casita. Que digo yo, que no estaré para entrar en el paritorio pero doler duele.

Me aconsejaron que me metiera en la bañera con agua calentita, que ayuda a dilatar y que alivia el dolor, así que llegué a casa y me metí en la bañera un buen rato, sí que es cierto que el dolor quedaba amortiguado, pero ahí estuve hasta que me cansé y salí. Como tenía la pelota pues me senté en ella e iba haciendo movimientos y me iba entreteniendo como podía. Marido se fue a trabajar y allí me quedé yo, apañándome como buenamente podía. Llegó el mediodía, le mandé un sms a Marido (por entonces aún no tenía whatsapp!) que comprase unos bocatas o algo porque yo no estaba como para ponerme a cocinar, y la verdad es que tampoco estaba ni para comer porque ahí se quedaron mis bocatas, sólo pude pegar cuatro mordiscos…

Iban pasando las horas y aquello cada vez dolía más, las contracciones seguían siendo irregulares pero bastante contínuas, así que a las 17.30 horas decidimos volver al hospital porque a este paso me pasaba la noche dilatando en casa…

Y así lo hicimos, esta vez de camino al hospital encontramos sitio y le dije a Marido que aparcase que así caminaría un poco, que iba bien para dilatar. Pues así hicimos, dejamos las bolsas en el coche y fuimos andando, no estaba lejos pero cada dos por tres tenía que parar porque venía la contracción. Me acuerdo que me crucé con matrimonios con hijos y las madres me miraban con cara de pena porque ellas ya sabían por lo que estaba pasando!

Finalmente llegamos al hospital y el mismo proceso, sala de monitores, fuera ropa, correas y tacto. Las noticias mejoraron un poco pero no demasiado por las horas que ya habían pasado: contracciones más fuertes pero irregulares, dilatación 3 cm. Llamaron a la ginecóloga y esta decidió que me quedara ya, me dejaron enchufada a los monitores pero al cabo de un ratito (corto) vieron que Niño presentaba sufrimiento fetal y me plantearon por primera vez la posibilidad de una cesárea. Como no había roto aguas mi ginecóloga decidió romper ella la bolsa y ver cómo reaccionaba Niño y según viesen contiuaríamos el proceso o pasaríamos a quirófano. Fue una experiencia dolorosa y muy poco agradable. Cuando acabó y mientras un líquido caliente lo mojaba todo de mis piernas para abajo, a mí me resbalaban las lágrimas y se me escapaban los sollozos. Frente a esto mi ginecóloga me dijo: tranquila no llores, una cesárea no es un fracaso. Me hizo mucha gracia: no lloro por eso, lloro por el dolor y la experiencia por la que acabo de pasar. En fin, resultó que Niño ya no sufría, que le molestaba la bolsa, así que decidieron seguir con el procedimiento normal, me pusieron la oxitocina (para regular las contracciones y facilitar la dilatación) y mi primera dosis de epidural (sí digo primera, porque vinieron unas cuantas). Aquí ponen la walking epidural, que atenúa el dolor pero puedes caminar y moverte y así puedes seguir haciendo ejercicios en la pelota, pasear arriba y abajo por el pasillo, con lo que puedes trabajar activamente en la dilatación y pasar las horas un poco más amenas que tumbada en la camilla.

Y para no alargarme tanto, continuaré con el relato en el siguiente post.

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17 respuestas a El nacimiento de Niño (parte I)

  1. Cuestión de madres dijo:

    uffffffffffffff yo también lloré cuando me rompieron la bolsa con el mayor… doloroso no, lo siguiente.
    Estoy deseando leer la segunda parte 😉

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  2. Niño fue igual de puntual que Valkiria, jejeje, puntualidad inglesa!
    Es curioso, a mi la rotura de la bolsa no me dolió nada, apenas la note, solo recuerdo la sensación de me meo encima, jejeje
    A ver como sigue la historia!
    Besos

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    • Mucho mejor, qué suerte! Yo con Niña no me enteré porque rompí sola, sólo noté algo que se desprendía por dentro. Pero el hecho de que te introduzcan un pincho (o la herramienta que fuese) por ahí hasta llegar a la bolsa y agujerearla, ufff para mí fue muy desagradable!
      Un beso!

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  3. Pufff. Que recuerdos, yo al final cesarea, pero mi peor recuerdo es cuando me miraban la dilatación, no se si siempre duele así o fue la matrona que era muy bestia.
    En el preparto nos dijeron que la rotura de la bolsa no duele. Otro “fallo” mas de la medico de preparto

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  4. Me encanta leer historias de parto! Por eso estoy deseando leer tu siguiente entrega 😉

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  5. Woooow, qué de horas dilatando!!! Tuviste q acabar agotada!!! Yo es q soy muy rápida, lo malo es q no llegué ni xa epidural 😉

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  6. Venga, venga… cuenta más!!! A mí me pusieron mal la epidural y sentía todo por una pierna. Al final cesárea, ojalá que ahora sea natural!!

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