El nacimiento de Niño (parte II)

Pues bueno andábamos con la oxitocina y la primera walking epidural tal y como os contaba aquí. Debían ser pues sobre las 6 ó 7 de la tarde, ya me perdonaréis pero ya no voy a dar más datos de horas porque ya la única que recuerdo fue la del nacimiento de Niño, de lo de antes perdí la noción del tiempo!

Pues ahí estaba yo paseando arriba y abajo por el pasillo del paritorio, con el cabestrillo de la oxitocina puesta y aguantando el tirón… El objetivo era dilatar claro, porque aún íbamos por ese paso…
Llegó un momento en que el efecto de la epidural empezó a pasar y me pusieron una segunda dosis de walking, así que más paseos arriba y abajo, contracciones cada vez más fuertes y dolorosas, sentarme en la bola ya era tarea imposible porque tenía unos pinchazos en la zona anal que cualquiera hacía ahí presión con la pelotita para abrir la pelvis… Y pasaron a hacerme otro tacto más para ver cómo iba la cosa (antes de este me habían ido haciendo otros pero como no recuerdo exactamente la cifra lo he obviado), y bueno, por fin estaba totalmente dilatada y el cuello borrado así que vamos allá! Vamos a pasar a la sala de parto (que en este caso era la misma que la de dilatación), me tumbaron en la camilla con las piernas abiertas y aguantadas en los poyetes, la típica postura vamos, y me dijeron que me iban a poner otra epidural pero esta vez ya no podría moverme. Me retiraron la oxitocina que ya había hecho su función y me quedé enchufada a los monitores.

Volvieron a hacerme un tacto para ver cómo estaba la cosa por ahí, y oh! sorpresa! Niño no estaba bien colocado, en vez de estar mirando para abajo para poder sacar bien la cabeza, pues él miraba hacia arriba con lo que la salida le iba a ser más difícil sino imposible, y además aún estaba muy arriba y debía encajarse más. Decidieron que íbamos a esperar a ver si se colocaba bien, me dijeron que probarían de girarlo un poco, así que la comadrona me hizo un tacto con torsión de mano incluida, es decir, una vez ahí dentro intentó girar a Niño, con la sensación tan agradable que me podía producir…

Me colocaron de lado con una pierna levantada porque esa posición era más adecuada para favorecer que el bebé se colocara de la manera correcta. Así que así me quedé, esperando a ver si mejoraba algo, cuando pasó un rato me volvieron a hacer tacto con la misma maniobra de giro y me dijeron que cuando notase que venía la contracción empezase ya a empujar a ver si ayudábamos a que Niño bajase. Como con la epidural no notas el dolor (o no tanto) pero sí la sensación de la contracción, pues cuando venía yo empujaba así, sin más, a verlas venir. En esto las horas iban pasando y yo cada vez estaba más cansada. Decidieron pasar a los pujos. Me volvieron a colocar con las piernas elevadas y cuando ellas me decían debía empujar, así que yo empujaba con todas mis fuerzas, Niño avanzaba pero a la que dejaba de empujar, retrocedía de nuevo. Entonces probaron con la comadrona empujando mi barriga hacia abajo, yo no recuerdo, pero dice Marido que se subía con todo su peso y empujaba mi barriga con toda su fuerza, mientras a la vez yo realizaba el pujo… pero seguíamos igual, retrocedía…

Probaron otra táctica, me colocaron las espátulas, abriendo el canal para ver si así tenía el camino más fácil y Niño conseguía avanzar hacia la salida, y así tenía el panorama, bien aireado mientras me mandaban más pujos… pero nada, Niño no podía bajar. Me sacaron las espátulas y me dejaron descansar después de intentar otro tacto con maniobra giratoria sin éxito.

En esas en la siguiente toma de constantes mi temperatura había llegado a 38 grados, tenía fiebre, imagino yo que del mismo agotamiento mi cuerpo reaccionó así.

Así la ginecóloga volvió a hablarme de cesárea, me dijo que Niño empezaba a sufrir que estábamos muy cansados y que quizás era la mejor opción. Supongo que vio la cara que se me puso, los ojos como platos y mi respuesta: Ahora después de todo lo que he pasado, me planteáis otra vez la cesárea? Así que me ofreció la opción de hacer un nuevo intento.

No era que no quisiera una cesárea, pero me daba mucha rabia que ya a las 6 de la tarde hubiese salido a la conversación el tema y que ahora, a las 2 de la mañana del día siguiente, después de horas interminables de sufrimiento y dolor, tuviese que acabar de la misma manera. Me lo podían haber ahorrado y haber empezado por ahí! Pero bueno, según me dijo, primero siempre agotan la posibilidad de parto vaginal…

Volvimos a ponernos en posición, hicimos de nuevo dos pujos fallidos y ahí, cuando las fuerzas ya me desfallecían le dije: Haz lo que tengas que hacer, si tiene que ser una cesárea, hagámoslo y terminemos ya. Y así fue, dispusieron el quirófano, pero aún tuve que esperar porque entraba un parto de nalgas con rotura de bolsa y tenían que hacer esa cesárea más urgente. Me quedé tumbada de lado en la camilla, por si sonaba la flauta y Niño se colocaba bien, completamente agotada, esperando. Pasó la comadrona y me dijo: vamos a mirar otra vez cómo está esto, por si acaso, antes de la cesárea. Y otro tacto más, esta vez sin maniobra, pero para comprobar que Niño se había girado un poco más pero no lo suficiente.

Cuando por fin pasamos a quirófano, me tumbaron en la camilla, me ataron los brazos en cruz (para que no tocase a la ginecóloga me dijeron), posición más incómoda que todas las cosas, me pusieron otra anestesia, esta vez sí que ya sentía nada de cintura para abajo, y procedieron con la operación. Yo me empecé a marear, estaba grogui, pero notaba cómo trabajaban en mi barriga, y de repente lo oí, ese lloro, era mi bebé, mi pequeño, que ya estaba aquí! El 12 de Octubre de 2011, a las 3 de la mañana. Me lo enseñaron, fue una sensación indescriptible y a la vez extraña, porque me parecía imposible que fuera mi hijo… Como me tenían que coser, llevaron a Niño con Marido, al que hicieron desnudar de cintura para arriba para poder hacer el piel con piel con el pequeñín. La verdad es que fue muy bonito que Marido pudiera vivir esa experiencia de los primeros minutos de la vida de su hijo en pleno contacto, él preocupado porque no se atragantara con el pelo del pecho, ya que Niño ya estaba buscando teta!

Me cosieron, me desataron, y me colocaron esa cosita preciosa encima, que al momento se enganchó a la teta (y lo que le costó desengancharse!), me cambiaron de camilla y nos subieron a planta… y así empezó esta aventura que ya tiene 3 años casi y que me ha robado para siempre una parte del corazón.

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14 respuestas a El nacimiento de Niño (parte II)

  1. madre mía!!! tiene que dar rabia pasar por toda esa dilatación tan larga y acabar en cesárea pero es cierto que, llegados a un punto, sino queda otra, pues hay que asumirlo y punto. Lo importante es evitar en sufrimiento fetal y complicaciones.

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    • Sí desde luego, al final lo que quieres es terminar ya y que tu bebé esté bien, pero siempre me ha quedado la cosa que nos podían haber ahorrado taaantas horas. Ya sé que quisieron intentar la vía natural, pero vamos…. Menos mal que tuvo final feliz y con eso me quedo. Un beso!

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  2. creciendoconmicachorro dijo:

    vaya camino mas largo, al menos como dices, el final muy feliz!

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  3. Puff, menuda historia!!
    Pero al menos como lo cuentas parece que los médicos mostraron interés e hicieron lo que pudieron.
    Ojala, a las 2 de la mañana me hubieran propuesto lo de la cesárea, conmigo esperaron a que llegara el médico por la mañana (y eso que había roto la bolsa) y me dejaron toda la noche sola con mi marido. No paso nadie ni a preguntar como iba
    Los partos a veces son recuerdos contradictorios

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  4. Uff, menudo parto más duro…pero la parte final es muy tierna, cuando Niño hace piel con piel con su papá y luego se engancha tan bien al pecho… me dejas con una sonrisa en la boca 🙂

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  5. Cuestión de madres dijo:

    madre mía… lo que tuviste que pasar para terminar en cesárea… Menos mal que la recompensa final fue la mejor de todas pero no quita que te hicieron de todo. Un besazo y a disfrutar del cumpleaños que ya no queda nada

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  6. Ufff… La verdad es que tuvo que ser super duro y frustrante, tanto rato para acabar en cesarea. Pero bueno, es lo que tienen los partos, que son impredecibles. Nosotras ponemos todo lo que podemos de nuestra parte, pero siempre hay una parte que escapa a nuestro control. Es la primera vez que leo que aten los brazos para una cesarea! O.o ¿Eso es normal?
    Pero bueno, al menos todo tuvo un final feliz para los tres!
    Besos guapa

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  7. Pingback: El nacimiento de Niña | Entre mis horas

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