El nacimiento de Niña

Ya os conté aquí y aquí cómo fue mi parto con Niño, y ahora toca contar el de Niña, que como veréis, no tiene nada que ver. Qué cierto eso de que todos los embarazos y partos son diferentes!

Así que paso a relataros cómo viví el segundo día más feliz de mi vida (segundo no por importancia, sino por orden cronológico)

Yo salía de cuentas el 18 de Mayo de 2013, pero el último mes de embarazo fue muy duro porque tuvimos que hacer reformas en casa, el suelo de gres se nos levantaba (así hacen las cosas hoy en día) y tuvimos que cambiarlo, lo arrancaron, pusimos parquet y de paso arreglamos los dos baños porque aún estaban tal y como venían de obra y ya tocaba acondicionarlos con muebles, ducha, etc… Total que eso me comportó tener que empaquetar todas las cosas de casa para que pudieran mover muebles, trasladarme durante dos semanas a casa de mi suegra y después volver a colocarlo todo en su sitio, limpiar el final de obra, etc… Contando que tenía un niño de 18 meses por entonces y un barrigón que no podía con él, fue muy pesado y cansado… Los últimos días acababa agotada completamente, me subían hasta décimas de fiebre por la noche… pero bueno iba aguantando.

La noche del 9 de Mayo, mientras estaba durmiendo a Niño, noté una contracción dolorosa, la primera que tenía y pensé, esto ya me avisa de que queda poco. Bueno, me fui a dormir y a las 5 de la mañana me despertó otra contracción (se ve que esa es mi hora de partos), y otra, y otra, eran bastante espaciadas pero decidí levantarme y empezar a preparar las cosas. Puse una lavadora y un lavavajillas (no sé por qué pero en ese momento me pareció importante…) y preparé la mochila de Niño ya que tendría que irse unos días con mis padres. Me senté en el sofá y a las 7 y media estaba pegando unos alaridos considerables, Marido me preguntaba “Tú crees que ya?” y a juzgar por los dolores que tenía le respondía “O eso o me estoy muriendo!”. Como la otra vez me mandaron de nuevo para casa, decidí ir adelantando faena y me metí en la bañera para ayudar en el proceso de dilatación, con Niño que quería meterse conmigo en el agua jajajaja, ahora me acuerdo y me hace gracia pero en aquel momento con el dolor que sentía tenía ganas de todo menos de reirme. A las 8 decidí que era momento de ir al hospital, que ya no podía más y que si me mandaban para casa pues mala suerte, así que llamé a mis padres para que viniesen a recoger a Niño para llevarlo a la guardería y yo me sequé y me vestí para ir al hospital.

Bajamos a por el coche y ya no podía casi ni caminar, esta vez le dije a Marido que aparcase delante del hospital, en la zona reservada, nada de un paseíto como con Niño… fuimos al mostrador y mientras esperábamos a que me recogieran (que se me hizo eterno) noté como si algo se descolgase dentro de mí, un “cloc” y de repente todos mis pantalones estaban mojados… acababa de romper aguas. Vinieron a buscarme en silla de ruedas, me llevaron a la sala de monitores y pretendían que me tumbara para ponerme las correas! yo, que no podía más que estar encogida, no sabía cómo hacerlo, mi cuerpo no me dejaba… al final me medio tumbé como pude, la comadrona me hizo un tacto y ya no me pusieron monitores: “Está en completa, pasamos a la sala de partos”, además como en cada contracción iba soltando líquido, me dijeron que las aguas estaban teñidas. Me incorporaron, y me llevaron a la sala de partos. Mi cuerpo con cada contracción se encogía y pujaba sin poder evitarlo. Se dieron cuenta: “Ya está empujando!”

Mi dolor era muy fuerte o al menos esa era mi sensación, parecía que me fuese a partir en dos, y entonces me dieron la noticia: “Ya no podemos poner epidural, no hemos llegado a tiempo”. Nooooo, por favor, no lo voy a soportar. Un alma caritativa sugirió que me pusieran la anestesia de las cesáreas y así lo hicieron. Me tumbaron encogida para pincharme, porque sentada era imposible mantenerme, aguanté como pude las contracciones sin moverme mientras me ponían la anestesia, ya que cada vez eran más seguidas. Y en cuanto hizo efecto la anestesia la calma vino a mí, dejé de gritar, dejé de sudar, dejé de sentir dolor…. Me colocaron en posición de parto clásica, la ginecóloga me dijo que ya le veía la cabeza, así que empezamos con los pujos. Como yo ya no sentía nada me indicaban cuándo debía empujar y como ya había practicado antes de manera natural, sabía cómo tenía que hacerlo. En un momento dado me dijeron que iban a usar los fórceps, ya que Niña se encallaba y le estaba costando salir. Y al cabo de nada me la dejaron encima. Recuerdo la sensación, acababa de salir de dentro de mí, la dejaron ahí encima indefensa, inmóvil y sin aliento aún, recuerdo que me asusté, pero inmediatamente lloró y se movió. Fue muy emocionante! Mientras me sacaban la placenta y me cosían la episiotomía, se la llevaron y luego me la trajeron de nuevo, tapadita, la puse en mi pecho y tranquilamente se agarró a él y mamó. Marido estuvo conmigo, esta vez sí que pudo disfrutar del nacimiento, pudo emocionarse conmigo y pudimos estar los tres juntos por primera vez durante las dos horas que permanecimos en quirófano.

Eran las 9:30 horas del 10 de Mayo de 2013, Niña ya estaba con nosotros, había llegado con 3,650 kg y 50 cm, una semana antes de cuando la esperábamos, pero muy felices de que ya estuviera aquí. Sólo me hubiese faltado que Niño pudiera compartir esos momentos con nosotros pero eso era imposible.

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18 respuestas a El nacimiento de Niña

  1. Está claro que cada parto es un mundo! Los segundos además siempre dicen que son más rápidos, por eso de que el camino ya está hecho, Jejeje Me alegro de que este lo pudierais disfrutar como toca!
    Besos guapa!

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    • La verdad es que lo prefiero así, ya me lo decían, que el segundo iba más rápido, pero claro, hasta que no te encuentras… De todas maneras no pensaba que sería taaan rápido, que si me descuido no llego! Un beso!

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  2. ohhhhhhhhh qué emocionante.. y qué rapidito… ya me hubiera gustado tener yo uno de estos cortos..jejejeje… la verdad es que pueden llegar muy pero que muy diferentes los partos… parece mentira siendo la misma mujer la que pare 😉

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  3. Anda!!!! Me recuerda mucho al mío con Rafa, porque también me despertó una contracción,jeje…después noté dos o tres más y, por si acaso, me levanté como tú a poner una lavadora, eran las 3 de la mañana,jaja… Y luego, como no sabía si estaba de verdad o no de parto, pues estuve haciendo algunas cosas con el ordenador mientras apuntaba las contracciones. Cdo eran cada 10 minutos desperté a maridín, llamamos a mis padres para que vinieran a quedarse con Alfonso y, en ese rato, me duché, desayuné croissants… cdo llegué al hospital estaba de 8 cm, yo no daba crédito xq quería epidural!! pero nada, ni epidural ni analgesia alguna, a pelo! Había pasado menos de 1 hora desde que había entrado en el hospital… De todas formas, el de Alfonso fueron 5 horas, que para ser el primero, fue bastante breve… Me considero una afortunada con esto de los partos, a ver el tercero!!jajaja

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  4. El mundo de Raga dijo:

    Que bonito!! te emocionará sólo de contarlo.
    A mi me das esperanzas, por que sólo pensar en el parto, se me van las ganas de tener un segundo 😦

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  5. creciendoconmicachorro dijo:

    oh que bonito. Me encantan las historias de partos, me alegro que fuera tan bien, es genial!

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  6. sradiaz dijo:

    Cada parto es súper emocionante, me encanta leerlos y con el tuyo me he emocionado ♥
    Me hubíese gustado tener una historia así y no una inducción programada.

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  7. Seguro que recordando los dolores ahora se ven muy livianos pero uffff tela marinera las contracciones. El parto es la definición clara de : “merece la pena” si señor 🙂

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  8. Monica dijo:

    Que interesante!!! Me ha encantado como has descrito lo de romper aguas, exactamente eso noté cuando vino Àlex, es tan chulo! Queda raro decirlo pero como mola el parto 🙂 Es tan bonito!!
    A mi me daba pánico y ahora casi ya quiero otro YA! Aunque con Álex con dos meses y medio… mejor espero 😛

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  9. Pingback: Celebrando los 2 años de Niña | Entre mis horas

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